Hospitales, cólera y evolucionismo en las Jornadas de Historia

Daimiel - Ciudad Real
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Las V Jornadas de Historia se retomaban en la tarde del jueves con tres nuevas ponencias sobre aspectos inéditos de la historia local. La primera de ellas, fruto de la investigación del Licenciado en Filosofía, Juan Gregorio Álvarez, giró en torno a una serie de artículos que se publicaron en el periódico ‘El Eco de Daimiel’ entre los años 1885 y 1886 en los que los daimieleños Manuel Álvarez y Francisco Sánchez-Valdepeñas se enfrentaron dialécticamente sobre el evolucionismo biológico. Estos artículos, unidos a otros que se publicaron con posterioridad sobre el mismo tema en El Eco y en La Propaganda, demuestran, a juicio de Álvarez, que “en Daimiel había una élite cultural importante que se preocupaba por estos temas de índole científica y filosófica, de gran actualidad en la época”.

El Licenciado en Historia Carlos Fernández Pacheco, vecino de Manzanares, cogió el testigo para ilustrar a los presentes sobre los hospitales en Daimiel a finales del siglo XV y principios del XVI. Gracias a esta investigación, que realizó conjuntamente con Concepción Moya, se ha documentado la existencia de hasta cuatro hospitales en la localidad en aquella época, dependientes económicamente de distintas cofradías, limosnas y donaciones, y cuya función original se aproximaba más a la de albergue que a la del tratamiento de enfermedades.

De esta manera, ya en 1491, estaba acreditada la existencia de los hospitales de Santiago, con capacidad para cuatro camas, y del Corpus Cristi, con capacidad para tres. Poco después llegaría el de Santa María, el más importante de todos, con capacidad para seis camas, y a principios del siglo XVI, el de la Caridad, de uso exclusivo para mujeres. Su función ira evolucionando hasta la sanitaria que asumirían finalmente, para acabar unificándose todos en el de Santa María, situado en la calle Hospital, hasta su declive en el siglo XVII.

Cerró la jornada del jueves la ponencia del historiador José Manuel López sobre la epidemia de cólera que asoló Daimiel en el año 1855 dejando 142 muertos en la localidad (aproximadamente un 1% del censo de la época). La enfermedad se cebó principalmente con mujeres y niños de clases bajas, debido a las malas condiciones higiénicas de la época y la falta de agua potable, según explicaba López. Los frutos de las medidas que se tomaron para evitar estos episodios aún se pueden observar, sobre todo si se pasea por el Parterre, construido en el solar donde se hallaba el convento de las Franciscas, cuyo estado de insalubridad lo convertía en un foco de infección a finales del siglo XIX.

Entre las medidas que se tomaron están otras que aún perduran en forma de costumbres en la localidad, como la limpieza por parte de los vecinos del tramo de acera correspondiente a cada domicilio, y en la pintura con cal de las fachadas de las casas. Además, gracias a esta terrible epidemia, se impulsó la construcción en Daimiel del primer hospital médico moderno, situado en el solar que hoy ocupa el Centro de Día de Alzheimer, conocido como ‘El Hospitalillo’.

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