El Premio Nacional de Poesía José Corredor Matheos presenta el nuevo poemario del autor Paco Morata

Alcázar de San Juan - Ciudad Real
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La Fundación Isidro Parra fue el escenario de la presentación de Versos sin culpa, el nuevo poemario de Paco Morata. Un libro que presentaba el Premio nacional de Poesía y crítico de arte, José Corredor Matheos en un acto al que acudió numeroso público,  que participó activamente en la presentación.

Esta nueva obra poética de Paco Morata es una publicación muy cuidada realizada por ediciones Almud y que cuenta con una ilustración para la portada del pintor José Herreros.

Recoge poemas escritos entre los años 2015 y 2017, que el autor publica  sin ninguna pretensión de transcendencia,  no quieren conseguir nada más allá de salir a la luz, darse a conocer a quien pueda estar interesado en leerlos.

El título, Versos sin culpa, tiene una doble motivación: juega con el título de su anterior libro, Sobre mí, culpable,  y recoge una serie de poemas alrededor de lo que una persona siente cuando se mira en el espejo de la conciencia, ese que nunca miente. Sentimientos sin dogma, sin pecado, sin arrepentimiento, sin culpa. No hay necesidad de perdón para salvar el alma. Parece que eso que llamamos alma no es más que el resultado de una serie de reacciones químicas en el encéfalo. No es inmortal, puede perecer antes que el cuerpo y, por supuesto, no lo sobrevivirá, dice Morata.

El único dogma es vive la vida, respeta la voluntad, la libertad y la integridad de los demás, respeta tu entorno y sé feliz siempre que puedas.

El poeta añade, en tono de broma, que algunos tenemos “una malformación en el cerebro” que nos hace entender y expresar la realidad de una manera extraña, una malformación que tiende a acentuarse con la edad. Sientes la necesidad de escribir, aunque vas pasando por etapas de la vida en las que cambian las prioridades, las pasiones, las creencias,  pero “siempre buscando ser más libre”.

En su presentación Corredor- Matheos explicaba que el amor que la poesía canta suele ser el naciente o el que se malogra. “Se canta lo que se pierde” nos recordó Antonio Machado. E, inseparable del amor, está la muerte. Eros y Tánatos, dos caras de la más cara moneda. El amor puede sostener el poema o dirigir su desarrollo. La muerte asomará en algunas ocasiones o parecerá que desaparece, pero nunca lo hará del todo, para que no nos olvidemos de ella. Incluso el amor puede ser la muerte misma. Se trata de un entrelazamiento, un bucle, una cadena. La muerte da sentido a la vida. Aceptándola, el poeta le pide, sin embargo, que “no condicione sus actos”: “tengo que conducir mi cuerpo hasta la muerte” (…) “tengo que organizar mis últimos papeles (…) dejar abandonados mis libros a su suerte / y fingir que ya he muerto / por ver si así me olvidas (...) arrastrar mi cadáver / mi cuerpo sin sentido / por los siglos y siglos / sin poder descansar”.

El acto fue dirigido por Manuela Sanz, como maestra de ceremonias, y contó con la colaboración de Alejandro Alonso, de bodegas De Alort Wines, que ofreció una muestra de sus excelentes vinos.

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